El pelo rojo refleja tonos anaranjados con los rayos del sol saliente, todos voltean a verla. Cada año la preparatoria Afeur para superdotados recibe exclusivamente dos nuevos miembros de cada país, este año habían hecho una excepción. Su forma de vestir es impecable, su maquillaje perfecto, sonríe coqueta al caminar y sus tacones pisan fuerte en el piso. Elegancia y perfección son su lema.
Salta de la cama al darse cuenta que la alarma no sonó a la hora fijada, olvidó cambiarle las baterías, otra vez. Toma lo primero que encuentra en el armario y dando saltos escalera abajo, intentando cerrar el jean. Coge una tostada de la encimera y sosteniéndola con los dientes usa las manos para recogerse el cabello en una coleta. Cierra la puerta de la casa vacía, como se había hecho costumbre las últimas temporadas.
La presión lo obliga a morderse las uñas al punto de tener las carnes rojas, el listón que le han fijado sus padres le parece una meta incansable, pero cuando perteneces a una familia de genios no puedes darte el lujo de esperar a solo ser normal. Recoge la mochila del escritorio y la maleta con sus cosas, al menos conseguiría algo de paz fuera de esas paredes. Sus padres lo aguardan en el auto, a pesar de sus intentos por disuadirlos de tratarlo como un niño.
PDV Arlet
No ha llegado nadie, miro el reloj, quien quiera que sea mi compañero ya está 5 minutos tarde, que persona más incivilizada, ¿Quién no es capaz de seguir una norma tan sencilla y vital?, bufo para dejar salir ir esta intranquilidad.
—Hola —dice una vocecilla tras de mí, volteo y ¿que veo?, pequeña, blanca como un papel, ojos oscuros y ojerosos, su ropa es un desastre y ¿acaso eso en su pelo es un pedazo de pan? No puedo creer que admitan a alguien así en este lugar.
—Hola —me veo por educación obligada a contestar — ¿Tú estás en este salón? —espero que no haber hecho una mueca.
—Si —sonríe —Soy Narnia —me anuncia con emoción e intento contener la risa.
— ¿Como el libro? —hay cierto tono de burla y asombro en mi voz
—Si. Mi madre es una fan.
O simplemente te odia, ¿qué clase de nombre es ese?
—Inusual —Fuerzo una sonrisa
— ¿Y cuál es tu nombre? —no mereces pronunciarlo
—Arlet un... ¿gusto? —Extiendo el brazo con el objetivo de un apretón formal, pero la bestia salvaje lo sacude con intenciones de arrancarlo.
—Buen apretón de manos —nos dice quien parece ser el chico más horroroso que he visto, alto, delgado, de pelo oscuro y brilloso como si un gran perro hubiese pasado su lengua sobre él ,lleno de pecas y sin una gota de músculos, ni siquiera sus ojos verdes resaltaban ante aquel conjunto. Se me queda viendo con una estúpida sonrisa. ¿Qué hace aquí? ¿No eran solo dos becas? Si tengo que convivir tres años con estos dos me muero.
PDV Narnia.
Estoy sofocada de tanto correr, espero que el señor que casi mato esté bien. Tengo que frenar en seco para no caer sobre ella, toda perfectamente arreglada, tal vez y después de que me muera empezaré a ser tan detallista, mis padres dicen que soy un desastre y les sobra razón, pero no he tenido un gran ejemplo a seguir que digamos.
Se acerca un chico a nosotras, creí que sólo aceptaban dos alumnos por año, pero qué más da, dicen que siempre entre más mejor, incluso parece agradable.
PDV Livian
El salón debería estar por aquí. Wow, es la chica más hermosa que he visto en la vida y voy a clases con ella. Su pelo parecen brasas, pero no me importaría quemarme en ellas, sus ojos son iguales que los míos, seguro nuestros hijos los heredarían. Esa otra parece querer arrancarle el brazo, ¡que divertida! , debería acercarme y decir algo, pero ¿qué digo? Debe ser algo que haga ver lo genial que soy, que no noten que sólo eres un tonto común. No se me ocurre nada, bueno tú solo respira y suelta lo primero que se te ocurra.
—Que buen apretón de manos
POV ARLET
Es que no se calla con esa voz de ardilla, y este que me mira como un bobo, ¡genial!
— ¿No debería haber venido alguien ya a presentarnos la escuela? —la interrumpo.
—Si lo siento chicos es que alguien ha intentado matarme —dice y los tres nos volteamos hacia el señor ,tendría unos 50 años pero no estaba nada mal, buen físico ,cabellos decolorados de blanco renegando las canas, para darse el toque madurito, ¿a quién intentará impresionar? seguro que no a su esposa.
— Soy vuestro director seguidme les mostraré a la escuela —No es que preste atención a lo que dice ,ya lo he leído en el folleto ,que si gimnasios, bibliotecas, laboratorios, bla bla bla ¿no podían hacer sólo una cosa de cada tipo en grande? y los salones de clases —Las clases serán impartidas de 8 a 12 y de 1 a 5 , las tardanza y las ausencias son seriamente reprochadas .Les aconsejo que lo tengan en cuenta porque dado que sois un año atípico sólo hay dos becas de trabajo —¡Qué ! —o sea que uno de vosotros se irá al final de este año si no cumple con los requisitos. Bueno que tengan buena suerte. Esta es mi oficina así que regresen al salón, su profesor los debe estar esperando. Ah, y nada de correr por los pasillos.
POV Narnia
O por Dios es él, él que casi asesino, menos mal que al parecer no reconoce al bólido que lo atropelló. Aunque parece más fuerte de lo que pensaba, me alegra no haberle hecho daño e ir a prisión el primer día de clases. Fascinante cuantos sitios hay en este lugar, me pregunto que habrá dicho que a Arlet se le ha quedado esa cara de espanto, por no hablar del chico, ¿cómo dijo q se llamaba? a si, Livian, parece que ha visto un fantasma .Bueno parece que se acabó el recorrido, el director nos dice algo sobre correr por los pasillos. ¡O por Dios! Sabe que fui yo.
POV Livian
¡Qué mal que mal! Sólo dos puestos ,esto es el doble de difícil de lo que pensé, que digo el doble ,no sé ni sacar las probabilidades, no tengo ninguna esperanza aquí. Mis padres van a matarme. Ojalá y la tierra pudiera tragarme. Debería decirle algo a Narnia, terminara rompiendo las gafas mordiéndolas así, pero anda escuchando todo atenta, no me gustaría molestarla.
POV Director
¿Que ha sido eso? No he notado ni cuando caí al piso .Debe ser una de las nuevas llegando tarde a su primer día.
Empiezo a sentirme viejo, mejor me siento y me recupero del golpe. Allí está, debe ser la despeinada, dudo que la otra haya estado cerca hasta del aire fresco. Es muy hermosa, parece más adulta de lo que es. En mis tiempos conseguía chicas así. Tal vez por eso terminé casado con un ser que se volvió insoportable después de tener un hijo, siempre gastándose mi sueldo en cremas de belleza, al menos él pudo huir lejos. Livian, Livian, Livian, espero que estés a la altura de esto no lo tendrás fácil con estas dos, aunque espero que estar solo en un salón con dos chicas sirva para espabilarte un poco, sería una pena que no disfrutarás la vida.
(…)
Entran juntos al pequeño salón y seleccionan sus lugares, los cuales serían permanentes durante los futuros meses. Al frente del salón ya se encontraba un señor viejo y arrugado que con una malicia divertida ya tenía preparado como hacerlos sufrir con incontables tareas.
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6:30 am, suena la alarma que la despierta para empezar su medido ritual de acicalamiento personal, luego de tomar una ducha caliente y aun con el cristal del estante empañado lo abre para tomar su crema habitual y nota uno de sus labiales mal tapados, <
— ¡Ahí que dolor de cabeza! —chilla la pelirroja saliendo de la habitación
— ¿Qué te pasa pelirroja? —responde la otra desayunando en el sofá
—Migraña —dice sintiendo como la cabeza quiere rompérsele —Tú estás muy bien para haber llegado a las tres de la mañana chocando con todo a tu paso.
—Un licuado secreto.
— ¿Y por casualidad ese licuado lleva yogures griegos sin azúcar? Es que no los veo donde siempre los pongo —refunfuña Arlet sabiendo la verdad
—Pues es secreto —se escabulle Narnia a su habitación
— ¿Tienes algo mágico para la migraña? —pregunta dejando pasar lo de los yogures
—Descansar
—Ni hablar. No pienso perderme la clase por un estúpido dolor de cabeza —coge unas compresas y se la pone en la frente
—Lo que tú digas preciosa
Narnia parece ser la única con ánimos de escuchar el discurso de filosofía del profesor, que más que filosofo parecería que necesita psicólogo, a Arlet se le cierran sus ojos ante semejante canción de cuna y el paradero de Livian se desconocía.
–Deberías darle de lo que tomaste a Livian, no se ha podido levantar de la cama —apunta Arhus cuando logra cazarla en el bebedero fuera del salón.
—A ti te veo muy bien, el alcohol y el rechazo no parecen afectarte. —apunta para molestarlo
—Tengo buena tolerancia al alcohol
— ¿Y al rechazo? —recalca viendo que la vena de su cuello se hinchaba.
—Que puedo decir, soy un chico persistente. Te invito hoy a una cita
—Creo que no —responde luego de fingir pensárselo
—Cerca hay un buen cine. —insiste
—Tengo una tele en mi cuarto —contrapone Narnia inteligente
— ¿Y una cena?
—Dan buenas comidas en el comedor de la escuela —vuelve a ignorarle
— ¿Pues qué te gusta? ¿Qué te gustaría tanto que no rechazarías aun sabiendo que debes aguantarme?
—No lo sé eso es un poco difícil —ríe para mortificarle
—Tampoco soy tan insoportable. Nos llevamos bastante bien —se defiende el chico
—Pero eso es sin ti queriendo besarme —finge sentir asco
—Dime tu precio. Te llevaré a la luna de ser necesario.
—Mañana toca The Husk, podrías llevarme
—Está bien lo acepto —sonríe feliz de haberla convencido.
— ¿Es que no tienes amor propio? —analiza con cierta pena
—Mi amor propio estará en las nubes después de que tú te enganches de mí como una almeja a su perla
—Eso habría que verlo. —se burla
Arlet intenta acomodar la cabeza en la dura mesa, si salía del salón no regresaría para la sesión de la tarde, el taladro que tiene dentro del cráneo y las náuseas que le matan el hambre la mantienen pegada a la silla. Debería haberse quedado tranquila en su habitación estudiando y no irse a aquella fiesta. Esta era su recompensa.
Ya eran las 5 de la tarde la resaca empieza a ceder, Livian saca la cabeza del váter y decide acomodarse entre los cojines del sofá. El sonido de la puerta de rezumba en su cabeza como un martillo, dando tumbos llega a abrirla.
—Eres tú Narnia .Pasa —la invita una vez que logra enfocar su cara
—Te he traído sopa de pollo y algo de té .Y un poco de helado. —la chica le muestra las bolsas mientras se introduce en la habitación
—Muchas gracias —responde volviendo a su posición anterior y ella le pone unas compresas sobre la cabeza
—Pero tío, que poca tolerancia le tienes al alcohol. —imita la voz de un personaje de comedia español
—La verdad es que nunca lo había probado —confiesa
—Ya te acostumbraras —habla por experiencia
— ¿Como Tú por lo que veo?
—Yo tengo mis secretos. Ahora come que sino nunca mejorarán tus náuseas. —le alcanza una de las sopas y toma para ella un helado
—Que nochecita —dice Livian recordándola
—Al menos nos divertimos —reconoce Narnia
—Si tienes razón. —prueba la sopa, primera cosa que come en todo el día — ¿Arlet preguntó por Mi?
—Pues tiene una migraña que yo dudo que la deje pensar en otra cosa que no sea dormir. —el chico asiente con pesar
— ¿Y las clases?
— Aburridas como siempre. Te preocuparás después de todo el papeleo que tienes que hacer, que es bastante, una vez y te recuperes.
—Gracias
— ¿Por qué?
—Por ser mí amiga
Ella sonríe tierna y le pasa una mano acomodándole el pelo.
(...)
Arlet camina a responder la puerta de muy mal humor, tener que salir de su fría y oscura habitación no le hace mucha gracia.
— ¿Y tú qué quieres? —dice incomoda ante la inesperada visita
— ¿Resaca? —intenta adivinar Arhus al ver su estado
–Migraña —le explica pero él no le cree
— ¿Con una fiesta anoche? Siiiii claro —responde incrédulo
— ¿Pregunté qué quieres? —repite ella y su paciencia va camino a agotarse
—Busco a Narnia
—Ella no está aquí Arhus. —Informa —Ahora desaparece.
—Incluso hecha un desastre estas impecable. ¿Cómo haces eso? —se hace el galán apoyando un brazo en el marco de la puerta.
— ¿No buscabas a Narnia? —señala ella
—Puedo hacerte compañía en lo que regresa.
—No gracias. —intenta cerrarle la puerta en las narices pero él la detiene
—Como quieras, pero aquí tienes mi número por si cambias de opinión. —le da su número en un papel y pega la vuelta
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