Estaba tan enamorada de Thiago, de su forma de caminar y hablar; su voz dulce y suave. Era un caballero elegante, educado, el hombre que cualquier mujer sueña tener. Inesperadamente lo había conocido mientras realizaba una sesión de fotos a una de mis amigas que trabaja en su agencia de modelaje, ahí supe que aunque era arrogante, daba trabajo a quien lo necesitara, fue solo por esa razón que se había apiadado de mí y aun sabiendo que yo no era una fotógrafa profesional, me contrataba cada vez que salía una oportunidad. Me enamoré de sus ojos verdes que me miraban a veces con deseo y tristeza, una mirada que me atormentaba cada noche, en la que pensaba en mi situación decadente de muchacha trabajadora y esforzada y en su vida de empresario millonario, dos mundos tan desiguales. Yo era una simple mujer de veinticuatro años, con deseos de encontrar un hombre con quien compartir mi vida desordenada y carente de estabilidad, recién había terminado mi carrera de Administración de empresas, pero lo único que me apasionaba era la fotografía, aunque a como decía mi madre, eso no daba para vivir, en realidad justo así era, sin embargo ¿Qué obligaciones podía tener? ninguna, solo yo y eso no era tan complicado, con lo de las fotos al menos lograba pagar un par de tacones que me gustaran, comerme un helado o comprar la gasolina para mi pequeña moto roja y dar vueltas en la ciudad con la esperanza de ver a Thiago pasearse en su Ferrari , así de sencilla era mi vida, como lo era yo. Él en cambio, era un hombre de treinta años que tenía una vida completamente estable, una esposa arrogante y esbelta que lo manipulaba con sus escenas de víctima, para conseguir lo único que le importaba: El dinero, la agencia de modelaje Siluetas, era una de las más famosas de la ciudad, en Thiago también habitaba el egoísmo y el orgullo, no sé por qué eso era lo que me ataba él y en verdad lo que me lastimaba era saber que estaba casado con una mujer que no lo amaba, de eso me había dado cuenta cinco meses atrás, cuando asistió a una de las pasarelas, noté que lo miraba con desdén, el amor se sale por los ojos, decía mi padre, y ella a quien se lo manifestaba era al dinero, en las fotos que logré tomarles,Thiago se veía descontento, con la tez dura y la risa forzada, pero la de ella más fingida. Pensar en eso me agotaba horriblemente, era junio y la lluvia cubría de humedad las paredes blancas de mi habitación, vi que el reloj ya marcaba las siete de la mañana y no había logrado dormir bien, pero debía asistir a la clínica Salud femenina, para recibir los resultados de un chequeo médico que me había realizado la semana anterior, debido a los continuos dolores en el vientre que estaba padeciendo, me alisté de prisa y me fui en mi moto, durante el trayecto no hice más que observar alrededor queriendo encontrarme a Thiago, incluso decidí pasar por la avenida donde estaba su agencia, me detuve en las verjas y por el vidrio de la ventana lo vi andar con su imponente arrogancia, sus zapatillas relucientes y su abrigo gris perfectamente combinado con su atuendo, mientras buscaba un libro en la inmensa biblioteca que ocupaba la mitad de su gran oficina, me quité el casco para tener una mejor visión, por mi distracción cayó al suelo y el sonido hizo que dirigiera sus ojos hacia donde me encontraba, abrió la ventana y me miró con molestia. - ¿Qué haces aquí, muchachita? - Dijo arrugando el ceño En ese momento sentí que se me salía el corazón, puse los ojos de borrego esperando clemencia, pero mi nerviosismo me inhabilitaba, intenté acomodar las palabras para responder - Quería saber si hay trabajo para mí -Contesté intentando evitar su mirada que me atormentaba, pues él no dejaba de mirarme como si fuese un bicho raro. - Cuando haya te llamaremos - Contestó con su voz molesta que me resultaba tierna - Me estás interrumpiendo, ahora tengo muchos asuntos que resolver y estoy perdiendo mi tiempo - Añadió, mi cara enrojeció de vergüenza no supe qué más contestar, mi presencia ahí era incómoda, pero sobre todo que me hubiese descubierto viéndolo anonada y completamente ridícula eso en verdad solo merecía desear que me tragara la tierra. Di la vuelta sin mirarlo, solo escuché el golpe de las ventanas mientras las cerraba, luego me di cuenta que había gente observándome, que algunos trabajadores de la compañía salían a almorzar y habían presenciado aquel momento tan patético, sus risas sardónicas fueron como un viento que me empujaba hasta mi moto, la encendí en seguida y continué mi camino, odiándome por haber llegado ahí, aunque cada burla había valido la pena, pues mis ojos habían contemplado los suyos y mis oídos su maravillosa voz. No era capaz de soportar sola ese mal rato, así que fui en busca de mi amiga Laura, ella me acompañó a la clínica, durante el camino no hicimos más que burlarnos de lo que me había sucedido, de la cara de Thiago y mi ineptitud para espiarlo, me sentí tonta, como una adolescente enamorada. La risa y la imagen de Thiago se me borraron cuando una enfermera se acercó para entregarme los resultados. - Felicidades; está embarazada - Me dijo de golpe como si lo que decía era algo por lo cual alegrarse - ¿Embarazada? - Pregunté frunciendo el seño - Sí - Afirmó sorprendida - Está equivocada - Le grité - Hace seis meses que no sostengo ninguna relación - !No! - Dije llorando mientras me agarraba con furia el cabello -!Esto no me puede estar pasando! Me senté en el suelo por la inmensa desesperación que sentía, la enfermera solo se atrevió a mirarme, entonces recordé que el día de mi cita la clínica se encontraba abarrotada de pacientes y el doctor con quien había acordado mi llegada, no se encontraba, por lo cual me había atendido otro. - Es un terrible error - Argumenté, con la voz cortada - Laura me levantó y me dio agua para que intentara calmarme. - Repítale los exámenes - Exigió Laura Después de escucharla sentí que me volvía el alma al cuerpo, es solo un error pensé, solo eso y respiré profundo, pensando únicamente que un hijo en este momento no era nada grato para la historia que imaginaba en mi cabeza, pues a pesar de todo, en mí no morían las esperanzas de algún día poder enamorar a Thiago. La enfermera me llevó a otra sala y tomó una muestra de sangre para verificar ese resultado, me dijo que esperara dos horas. Yo no me moví físicamente de esa sala de espera, pero mi mente solo divagó en mi futuro que ahora parecía incierto. Laura intentó controlarme, pero no pude contener las ganas de llorar, ella sabía que lo único que me interesaba era convertirme en una mujer que estuviera a la altura de Thiago y un embarazo inesperado arruinaría cualquier especie de plan que tuviera. Finalizado el tiempo, la mujer apareció de nuevo - Está usted embarazada debido a que fue por In vitro - Aclaró - Usted misma vino a hacérselo - No- Volví a gritar mientras agarraba el sobre con el resultado - Vine a hacerme un chequeo general por un dolor abdominal - Le aclaré - Esto tiene que ser un fatal error - Dije mientras lloraba Exigí que buscaran mi expediente y al revisarlo me di cuenta que en realidad se habían equivocado debido a una confusión de hojas, la enfermera asumió que ese día debido a los problemas internos que tenía la clínica ella tropezó con otra enfermera y que todos los expedientes se habían confundido, por la prisa no se detuvo a revisar y como el doctor era un sustituto tampoco lo supo, lo cual solo generaba la única verdad, que yo estaba embarazada por In vitro. Sentí que las piernas me temblaban, el corazón me latía a mil y mi cabeza tenía un alboroto terrible en donde solo se cruzaba la imagen de Thiago y yo embarazada. Hice todo lo posible para no caer y morirme ahí mismo, no sabía cómo responder ante tal tragedia, mi amiga tampoco, solo me abrazó con fuerzas mientras yo me tocaba la frente sudorosa, la enfermera también temblaba de miedo. - Tendré que denunciarlos - Dije en voz muy baja -Vamos ahora mismo - Confirmó Laura - Señora, espere - Escuché que dijo la enfermera pero seguí mi camino - Al fin de cuentas ya nada podía hacer El sonido que hacía la moto solo me recordó mi tragedia, Laura no dijo nada, ese silencio cubierto de ruido era espantoso, ni siquiera me atreví a mirar la calle donde estaba la agencia de modelaje, sé que lloraba y que el viento me cubría la cara pero no lo sentía, fue como agonizar sabiendo que la muerte ya ha llegado. Pensaba cómo le explicaría eso a mis padres aunque ni siquiera vivían conmigo o simplemente de dónde sacaría fuerzas para volver a ver a Thiago
No tuve fuerzas para hacer nada, solo pude llegar a casa, meterme en la bañera y llorar amargamente tocándome el vientre, que pronto estaría abultado por un embarazo que no había pedido. Laura continuó viéndome en silencio, compadeciéndose de mi pena, hasta esa fecha mi único problema era saber que Thiago estaba casado, un asunto según mi imaginación: Solucionable, pero un bebé ¿Qué se hace con un bebé? Cuando solo tienes veinticuatro años y una vida terriblemente desordenada, creadora de sueños amorosos con un hombre millonario. - Tendrás que hacerte un aborto - Masculló mi amiga La miré con el ceño fruncido y la cara cubierta de agua y lágrimas - No podría hacerlo - Logré decir - ¿Entonces qué harás? ¿Dejarás morir tu sueño de convertirte en empresaria y estar a la altura de tu jefe? - Interrogó Laura intentando persuadirme - Eso no podré lograrlo, embarazada o no, Thiago es un imposible - Contesté con la voz seca, absorta, viendo el agua que cubría mi cuerpo - Sabes muy bien que no es feliz en su matrimonio y que tarde o temprano eso acabará - Aclaró - Sí, pero eso no es ahora, y ahora yo estoy embarazada de alguien que no conozco ni podré conocer nunca - Dije y solté un suspiro largo que hizo que de nuevo salieran lágrimas - ! Entonces qué, Lisa, no te puedes desvanecer, hay que enfrentar las situaciones y la única opción viable es la que ya te he dicho! - Gritó Laura furiosa mientras se levantaba del piso - Debo averiguar el nombre de la mujer que solicitó el In vitro - Expliqué, ni siquiera supe de dónde surgió esa idea, simplemente llegó a mí y al decirla todo pareció bueno - ¿Y eso qué, boba? tendrás que cargar con ese bebé durante nueve meses y dar a luz - Dijo mi amiga con la mano puesta en la frente completamente desesperada - No soy boba, podría darme dinero por poner mi vientre en alquiler, demandaríamos a la clínica y obtendría ganancias de esta tragedia - Expliqué muy convencida mientras me levantaba de la bañera y me colocaba la toalla, la angustia parecía calmarse Laura me miró como si yo estuviese loca y le aclaré - Con ese dinero podría invertir y ahí sí podría luchar por Thiago Laura se quedó muda, aunque eso parecía una buena idea, realmente era algo inseguro. Yo solo pude vestirme y tomarme un café mientras seguía pensando en lo que vendría, vi que Laura salía de mi casa, preocupada y molesta, entendí que se fuera, ni siquiera yo era capaz de soportarme. La lluvia seguía cayendo, no toleraba la soledad en mi casa, las paredes blancas me recordaban a la clínica. Una hora después de la huida de mi amiga, no tuve más opción que salir y cerrar la puerta, caminé bajo la lluvia, sin rumbo alguno, cubierta por el agua y el dolor, mis pasos me dirigieron hasta la agencia de modelajes Siluetas, ahí me detuve, hecha trizas, permanecí por mucho tiempo, ahí de pie, llorando, me sentía desesperada, sé que mi angustia se calmaría solo con la presencia de Thiago, las luces estaban apagadas, posiblemente era de noche y no me daba cuenta, eso solo me decía a gritos que él no se encontraba ahí, así que seguí caminando, llegué hasta la puerta, escuché ruidos y sollozos, por un momento el miedo no me habitó y toqué la puerta, entonces todo quedó en silencio, insistí y toqué de nuevo. - ¿Quién es? - Preguntó furioso y con la voz cortada. Supe que era Thiago, pero me preocupó su forma de hablar y pensé en los motivos que lo obligaban a quedarse ahí si ya era tarde y no se miraba ni un solo coche de los trabajadores. -Lisa - Contesté sin miedo - ¿Otra vez tú? ¿Qué quieres, Lisa? En la mañana te dije que te llamaría, por ahora no hay trabajo - Respondió asustado - Ya lo sé, en verdad lo siento, solo no tengo a donde ir - Dije con la voz temblorosa de frío -A tu casa, podrías ir a tu casa - Gritó, porque la lluvia interrumpía cualquier silencio Yo no contesté más, minutos después escuché que movía su silla, al instante estaba frente a mí, el hombre que me volvía loca y que justo ahora se iba de mis manos. Me tomó con fuerza del brazo y me colocó una silla para que pudiera reposar, ante ese gesto mi corazón se volvió diminuto - Siempre supe que eras una chiquilla infantil - Gruñó mientras me daba una toalla para secarme - Pero nunca pensé que fueras una chiquilla desconsiderada contigo misma - Solo tengo un problema - Dije secándome la cara - Todos lo tenemos - Confirmó -Tú no, porque eres millonario, dueño de la mejor agencia de modelaje del país o del mundo - Contesté de prisa - No, Lisa, no todo es dinero en la vida - Refutó - Pero lo tienes - Contradije Él me miró y sonrió, por un momento pensé que su arrogancia no existía, hasta que continuó: - Solo se requiere de inteligencia para tenerlo, niñas como tú que les divierte mojarse bajo la lluvia durante la noche, jamás lo tendrán - Dijo dando vueltas en su silla con una risa irónica, escucharlo hizo que me olvidara de mi situación de futura madre. - No lo hago por diversión - Aclaré - ¿Entonces qué haces aquí? Querías verme, supongo - Comentó con burla. Sé que él se había dado cuenta de la forma de verlo que delataba mi amor. - Necesitaba verte, Thiago - Le dije sin titubear Él me dio la espalda y se quedó frente a su computadora, absorto. - Soy casado, Lisa - Masculló entre dientes - casado con una esposa que no puede darme un hijo, así que para nada sirve esta agencia ni mi ferrari ni mi dinero !Maldita sea! - Gritó mientras golpeaba la mesa Yo lo vi completamente aturdida, escucharlo decir eso solo me recordó mi vientre gestado. - Y yo seré mamá por accidente - Respondí -Definitivamente se le da alas a quien no quiere volar -Agregó apesarado - Fue por in vitro - Dije y me interrumpió - ¿Por in vitro? -Interrogó - Tienes dinero entonces -No, le dije, fue un error en la clínica - Expliqué -Debes denunciarla - Agregó -Me gasté todos mis ahorros para pagar en la clínica Salud Femenina, una simple consulta que se convirtió en esto, es de prestigio y jamás ganaré una demanda - Dije con tristeza Él me miró absorta, en verdad es una clínica muy cara - justo ahí fue la mujer que nos alquilaría su vientre para mi hijo pero no logramos la fecundación - explicó En ese momento por mi cabeza pasaron muchas cosas que no concreté, pensé en decirle que adoptara al niño que yo llevaba en mi vientre, pero solo pude preguntar por qué no lo hacía de forma natural, me vio confundida y se rió. -Mi esposa no quiere arruinar su cuerpo ni someterse a lo que implica el embarazo mucho peor el parto - Dijo -Ella no te ama - Añadí como si me estuviera preguntando -Eres una muchachita tonta, incapaz de saber lo que pasa en mi vida, Lisa, el hecho que estés aquí no significa que me conoces, no puedes aseverar eso - Respondió molesto mientras ordenaba unos papeles El sarcasmo en sus palabras me quemaba el cuerpo, por un momento olvidé que hablábamos de mi embarazo, me acerqué al escritorio y le dije -Lo sé porque yo sí daría todo por ti, pero no tengo el estatus adecuado para darte siquiera un beso Él me tomó por la cintura con mucha furia, acercó su rostro al mío, mientras sentía que la respiración se me aceleraba, vi detenidamente sus labios rosados y gruesos que me tentaban a morderlos, sus manos rodeaban mi cuerpo y sentí su calor, en su mirada había deseo y lástima. -Eres preciosa, Lisa, y eso basta, eres sencilla y tierna y eso basta - Dijo en voz baja mientras llevó sus labios a los míos y me besó con suavidad, me dejé llevar en su ritmo, degustó mi labio inferior y luego se pasó al superior, sentí que las piernas me temblaban y el pecho me latía un ritmo indescriptible, a la vez sus manos tocaban mi espalda, hasta llegar a mi cabello, lo sujetó con ternura, cerré los ojos, deseando que aquel momento no se acabara nunca, rodeé su cuello y me entregué en ese beso que me pareció como si fuese el primero, nos besamos con pasión y delicadeza. Despacio se apartó, me miró mientras suspiraba. Ante eso, volví a mi realidad, ese beso era solo una trampa más para mi ilusión que se veía cada vez más inalcanzable. -¿Por qué me haces esto, Thiago? -Pregunté triste -Porque desde que te vi tomándole fotos a Laura, con tanta sencillez y entusiasmo, supe que eras encantadora, Lisa, y cuando me hablaste con tanta humildad y confianza para solicitarme amablemente un trabajo y te disculpaste por haber llegado a la agencia sin permiso, te me clavaste en el corazón y ese estado emocional me sorprendió, pues tú misma has visto que no cualquier persona me agrada, pero Lisa, mírate eres adorable - Comentó en un tono de voz baja Lo miré perpleja, me toqué el brazo pensando que aquello era un sueño, pero él seguía ante mí, con su mirada llena de lástima -Solo la vida es injusta, o mejor dicho el destino es complicado -Pude decir apartando mi vista de él. Me sujetó el brazo con delicadeza para que no huyera -Muy injusta, soy un hombre que no sabe qué hacer con tanto dinero, lujos y fama y tú una muchachita que está envuelta en un problema tan grande que es la solución que necesito en mi vida, pero no eres la persona que debe cumplir eso, ni soy yo el hombre que mereces en tu vida, Lisa, debes irte, la lluvia ya ha cesado y no podemos seguir en esto porque no tiene caso No supe qué responderle, tomé mi chaqueta y caminé hacia la puerta en silencio, antes de llegar, volteé pero él ya no me miraba, tenía sus ojos fijos en la ventana de su oficina, y las manos empuñadas, puestas en su mentón.
Cuando llegué a casa, me sentí rodeada de la soledad y angustia, lo que había sucedido me generó una confusión más grande, sin embargo de cierto modo sentía alegría pues la conversación con Thiago me había aliviado, y su beso me confirmó que en verdad estaba perdidamente enamorada de él, pero sus palabras fueron como un aguijón, porque la verdad es así, dolorosa y cruel. Me recosté en la cama y lo único que pasó por mi mente fue el recuerdo de su beso, algo que no olvidaría nunca, que quedaría perpetuado en mi vida como único símbolo o premio, puesto que estaba consiente que pertenecer a la vida de Thiago era solo una ilusión y aunque él había confesado que yo le atraía, mi mente me gritaba una y otra vez que eso solo era parte de su juego, y aunque yo deseara caer en él, ya no podía pues un embarazo me lo impedía, todo había sido tan mágico que ni siquiera pensé en denunciar a la Clínica, llegué más bien a ese estado de resignación y me sumergí en él, pues no tenía escapatoria, debía llevarlo a cabo y mirar desde lejos al hombre que amaba. El timbre de mi celular me volvió en sí, quise creer que era Thiago, pero en realidad era solo Laura que estaba preocupada por mí. - ¿Ya lo asimilaste? -Preguntó casi convencida que mi respuesta sería negativa - Besé a Thiago - Le solté de golpe evadiendo su pregunta -!Maldición! No empieces con bromas -Se mofó -Que no es broma, Laura, me he dado una encerrona con él en su oficina y no sabes cuánto odio, ahora más que nunca, estar embarazada - Dije con dolor -!Te has vuelto loca! olvidaste que él está casado - Advirtió mi amiga sin creerme -Yo le atraigo, ha dicho, pero eso ya de nada sirve, le dije también que estoy embarazada - Conté - !Boba, boba! -Gritó Laura - No debiste hacer eso, pues ni siquiera se te nota y no sabes si puedes perderlo o simplemente al fin decides no tenerlo - !No me jodas, Laura! Prefiero morirme anhelando a Thiago antes que deshacerme de esta criatura, tal vez sea ella la única capaz de salvarme de mi terrible soledad - Expliqué como si hace un momento no había maldecido la existencia del embarazo - Pues qué lástima que suceda justo ahora y que por eso tengas que renunciar a lo que has soñado - Comentó mi amiga, quien sabía que desde el primer momento que conocí a Thiago no pensaba en otra cosa más que en él - Ahora tengo una responsabilidad, y ya estoy convencida que con Thiago no lograré nada, fíjate qué contradicciones tiene el mundo, él anhela un hijo en cambio yo lo deseo a él y lo perderé, aunque no lo tengo, por un hijo que no pedí - La decisión solo la posees tú, Lisa - Dijo mi amiga y cortó la llamada, supongo que lo hizo porque en realidad mi fatalismo cansaba. Después de la llamada solo tuve valentía para acurrucarme en la cama, disfrutando el sabor de los labios de Thiago, aun en los míos, sensación que me la provocaba la terrible atracción que sentía por él. *** A la mañana siguiente me desperté odiando la maldita alarma, el embarazo empezaba a hacer su efecto en mi estado físico, tenía pesadez en la cabeza, un sueño insolente que me dominaba, medio abrí los ojos y vi un mensaje en mi celular, cuando leí el nombre de Thiago en la barra de notificaciones, el sueño huyó a lo inmediato. - Ven a la agencia - Ordenaba el mensaje - Sonreí como una tonta, eso me alteró los nervios y sentí en el estómago una oscilación entre hambre y aborrecer la comida, corrí al baño, solo eran nauseas, aquello parecía fastidioso. - ¿Me darás otro beso? - Pregunté curiosa - Lo que quieras, pero ven ahora - Respondió En el baño me lavé la cara para despertarme completamente. -Lo veré - Mascullé súper contenta - Me tiene en sus manos !Maldita sea!- Gruñí odiándome - Y esta criatura pronto empezará a crecer entonces me impedirá besarlo - Dije tocándome el vientre y me reí imaginando a Thiago al otro lado de mi embarazo. Me arreglé con la mejor ropa que tenía, aunque sabía bien que para el millonario era la más insignificante, mi maquillaje sencillo tampoco lo impresionaría, mi cara se veía pálida y mis ojos cansados, el corrector de ojeras no ayudó mucho, por un momento me creí derrotada, pero su último mensaje me mantenía firme. Tomé mi bolso gris, acomodé mis cámaras y salí en busca de mi moto. - No te puedes subir en moto, Lisa, estás embarazada - Me dije completamente frustrada, hasta que un taxi pasó y me llevó a la agencia. - Buenos días, Licenciado Thiago - Saludé con una sonrisa coqueta tras entrar a la oficina, sentí sus ojos clavados en mi silueta poco atractiva, me vio de pies a cabeza, mis zapatos converse blancos que estaban muy sucios y mi chaqueta de cuero deteriorada. -Buenas tardes, Lisa, ya es medio día - Aclaró y entonces me di cuenta que había dormido toda la mañana - Su vestimenta no es adecuada para estar en nuestra prestigiosa agenda y su cabello está desarreglado - Dijo rodeándome la cintura, vi cómo fruncía el ceño y tocaba mi pelo seco por el champo de mala calidad que usaba, odié que me estuviera hablando con formalidad cuando la noche anterior nos habíamos besado, su respiración cerca de mi hombro me estremeció - Me voy entonces - Dije acercándome a mi bolso que había colocado en su escritorio, pese a todo tenía dignidad y me sentí humillada - No irás a ningún lado - Contestó sujetando mi mano para que no levantara el bolso. En ese momento alcé mi rostro hacia el de él, quien era más alto que yo, así establecimos contacto visual, contemplé su barba y su nariz perfecta, no supe diferenciar si me miraba con desdén, con deseo o lástima, mis pensamientos se bloquearon aún más cuando me soltó la mano y colocó sus manos en mi espalda, llevándome hacia él con posesión. - Me atrapó - Gritó mi mente Sentí que mi cuerpo se calentaba y sus labios apresando los míos me causaron una excitación inesperada, llevé mis manos hasta su cuello con desesperación, él me tocó mi muslo derecho y me luego tiró mi chaqueta, mi sangre hervía y él no paraba de besarme con pasión, jadeé sin querer en su boca. -¿Quieres? -Preguntó apartándose un momento de mí -¿Aquí? -Pregunté -En donde quieras - Dijo a media voz -En el baño - Pedí, temerosa que alguien pudiera vernos - Solo ten cuidado, recuerda que estoy embarazada - Y yo casado - Contestó apartándose de mí, me dio la espalda - Vete, Lisa, entra a cualquier camerino, buscas una mejor ropa ahí y pídele a Mary que te maquille, la modelo es Sandra Falcón, has lo mejor posible que esas fotos van para la revista Vogue. Suspiré con vergüenza, quise decirle que era un idiota, pero no tuve valor, decidí salir de prisa, tiré la puerta y no pude ver si volteaba, fui en busca de lo que me indicó, y ocupé lo más cómodo que encontré, cuando me vi desnuda frente al inmenso espejo que había en el camerino, solo pude fijarme en mi vientre, y aunque mi furia me obligaba a maldecir ese suceso, mi conciencia de mujer buena me calmaba y llenaba de preocupación por el bienestar de esa criatura desconocida que habitaba mi cuerpo, yo había escuchado comentarios en los que explicaban que las mujeres embarazada no debían usar ropa socada así que por eso había elegido un pantalón holgado. Fui hacia el estudio y me dirigí a la modelo. -¿Tú me tomarás las fotos? - Preguntó con arrogancia antes de que terminara mi saludo -Sí, ella te las tomará, yo la contraté exclusivamente para ti ¿Algún problema? - Escuché la voz de Thiago atrás de mí, aquello fue como mi escudo de defensa, y olvidé el mal rato sucedido aunque todavía tenía vergüenza. - Puedo irme si no le parece, jefe - Agregué - Si te molesta que ella te tome las fotos, entonces no hay sesión - Me interrumpió para dirigirse a Sandra, quien ante la exhortación calmó sus arrogancia Vi su silueta perfecta, y su cara cuidada y no pude evitar compararme, me imaginé las muchas veces que Thiago besaba a las modelos, pues no era capaz de creer que teniendo a su alcance a una esposa bella y estar rodeado de tantas modelos preciosas, decidiera besarme a mí. - Rápido, Lisa - me ordenó con voz de jefe seductor, al darse cuenta que divagaba Sandra posó con perfección y yo intenté tomar las mejores fotos. Ella se fue sin despedirse y sin siquiera pedirme que le mostrara las fotos, me quedé sola en el estudio, ya eran las cinco de la tarde y todos los trabajadores empezaban a marcharse. Metí mis cámaras en el bolso, fui al camerino a buscar mi ropa pero ya no estaba, me angustié y de nuevo las náuseas me obligaron a correr al baño. - Llévate lo que tienes puesto - Dijo Thiago desde la puerta, cuando yo regresaba del baño - Aquí está el pago por lo de hoy, 600 dólares - Afirmó mientras los contaba - No puedo llevarme algo que no me pertenece - Dije con dignidad - Además por qué me pagas tú si siempre lo hace la contadora - Porque este es un regalo de mi parte - Afirmó - Ella te pagará otra parte la otra semana - Toma que lo necesitas, no seas boba - Dijo sujetando mis manos y colocándome el dinero - también por favor, llévate la ropa y lo que consideres que puedes ocupar - No, Thiago ¿Por qué haces esto? - Gruñí preocupada - No lo puedo explicar, Lisa, al menos no ahora. Vete tranquila a casa, que ya es muy tarde, yo pasaré la noche aquí, no tengo ánimos para ir a casa. - Puedo acompañarte, yo tampoco quiero ir a casa - Comenté -No, Lisa, no podemos estar cerca, solo vete - Dijo con su voz dulce. No pude responder más, él se despidió con un beso tímido en la mejía, guardé el dinero en mi bolso y salí desconcertada.