TRATO HECHO
Capítulo 1 ☆CAPÍTULO 1

Dayan pov's       ¿Por que el mundo se empeña en hacerme esto?     Gimo de dolor y me hago pequeña en el piso. Papá grita una vez más antes de salir y cerrar de un puertazo.   Y así comienza mi cumpleaños, con golpes del salvaje que llamó papá y unas palabras de aliento para quitarme la vida. Es una lastima, aunque quisiera cumplir sus deseos...no lo haré.   No echaré a la basura nueve años de esfuerzo por sobrevivir, solo para que los mande al carajo en cuestión de segundos. Soy cobarde, pero no estúpida.     Me aferro a lo que llamo vida aunque siga sufriendo y trato de sonreírle a la vida que llevo.   La vida es una mierda.     El pequeño aparato que llamó teléfono comienza a timbrar y me levanto con cuidado del piso.   Maldita sea, me duele todo.   Tomo el teléfono y gruño al ver el nombre de Angela. Bonito momento para llamar, Agie.   Llamada telefónica     -¿Qué? -gruño apenas contesto.   -Vaya...alguien no está de humor.- No. La verdad es que no.   -¿Qué sucede, Angela? -hablo un poco más tranquila.   Me dejo caer en la pequeña cama y miro el techo lleno de moho. Hago una mueca y bajo la mirada al pequeño estante lleno de libros.     -Hay que celebrar que cumples 18 años, Ton     -Que no me digas así -gruño y toco mi abdomen.     Alejo la mano apenas toco y reprimo un quejido. Esta vez, abra un lindo cardenal.   -Vale, ya -dice y la imagino rodando los ojos.- ¿Entonces hoy?   Me lo pienso y respondo que no. Ni hablar, no quiero mas golpes por hoy. Si sabe que e salido esta vez si me mata.     -Anda, vamos. Iremos Jacob, Patrick, tú y yo-suplica y muerdo mi labio.     Odio que suplique, Suspiro resignada luego de diez súplicas y Angie chilla alegre. Además ¿Qué malo puede pasar? Solo será una noche y no creo que se de cuenta ¿verdad?       Ignacio pov's     Que se joda la mesa directiva. Que se joda mi padre. Que se joda Savanna. Que le den a todo el puñetero mundo de mierda. Definitivamente la vida es una mierda, no podrían ponermela más difícil.   Desde la mañana todo se a ido al carajo, empezando por la junta de mi padre y la mesa directiva.     -i¿Qué yo que?! -grito incrédulo y me levanto de un tirón.- Ni de broma.     -Ya no tienes cinco años. Necesito que el próximo dueño de esta empresa sea alguien maduro y que siente cabeza.- Dice mi padre y todos asienten. Jodidos lambe botas...       -¿Y Ostin es el que puede llevar todo esto? -digo y señalo todo a nuestro alrededor-. Es tan sólo un crió en el cuerpo de alguien de 24. -Estoy hecho una furia.     -Pero tu hermana Jane no puede llevarbtodo ella sola -gruñe papá.   No. Pero de seguro Peter si. Mi hermana mayor tan solo por dos años ya esta casada. Aún no tiene hijos, eso se me hace raro. Pero da igual, ya esta grandecita y sabrá tomar decisiones.   -¡Por supuesto que no! -lo miro con horror cuando vuelve a decir "matrimonio".- ¡Puedo llevar esta empresa perfectamente sin necesidad de una mujer!     Todos en la sala me miran con miedo, excepto mi padre. Él no se inmuta por la mirada que le lanzo.     -Ya he dicho. Tu sabrás si lo haces o no.- Dice entre dientes y se levantan. Todos lo siguen-. Tienes hasta dentro de un mes para casarte... No, espera, dos semanas.       Abro los ojos de golpe y él sale. Debe estarme tomando el pelo ¡¿2 jodidas semanas?! ¡Esta loco! No pienso pedirle matrimonio a Savanna.     La chica con la que paso buenos ratos.     Me dejo caer en la silla apenas la puerta se cierra y suelto un largo gruñido. Joder... Saco mi celular y le mando un mensaje a Savanna diciéndole que la veo en casa.       Vale, me casare con ella. Se que a ella le va a encantar la idea de volverse asquerosamente rica y le bajare los humos un mes o dos después de casarnos.     Savanna me responde que la veo en la noche. Bien.     Termino de hacer todo, pero mi humor sigue igual. No quiero que se me acerquen. Salgo a las ocho de la oficina, tomo el Jet y llego a la ciudad en menos de dos horas.     Tuve que venir a la otra ciudad por ciertos motivos de mierda que terminaré en casa. Newton me recoge en el aeropuerto y apenas lo salu- do.     El viaje a casa es una hora mas y eso me tranquiliza un poco. Me encerrare en casa, pondré música a todo volumen en mi iphod y mandare a Savanna al carajo apenas le diga el plan.     Claro que no diré sobre dejarla en menos de un mes, hará un escándalo y es lo menos que quiero en estos momentos.       -Dalton... -lo llamo y el me mira dereojo-. ¿Por que esta el auto de mi hermano aquí?       Su convertible negro esta estacionado justo enfrente de la puerta de la mansión y yo que sepa no vendría hasta mañana.       -No lo sé -responde-. Cuando fui al aeropuerto no estaba.       Me agrada que Dalton me hable de manera informal. Pero ¿que demonios hace Ostin aquí?     El auto se detiene y bajo después de tomar mis cosas.     La puerta se abre al instante y veo a Margaret recibirme con un cálido abrazo. En estos momentos no se lo puedo rechazar. Me agrada esta mujer, es como mi segunda madre.       -¿Quieres la cena? -me pregunta amable.   Niego y le sonrió un poco antes de dirigirme a las escaleras ¿Donde estará?     Las subo en pocos segundos y camino por el largo pasillo. Apenas paso la primera puerta me detengo al escuchar un gemido. O es que estoy sordo o ¿Eso fue un gemido? Sacudo la cabeza y camino a la puerta de donde salen esos sonidos tan conocidos.     Tomo la manija y pego mi oído a la puerta.       -¡Si... Si... Más, duro!... ¡Dios, Ostin!.- Vale, esto no pinta bien.       Abro la puerta de golpe y elevo las cejas al ver lo que tengo enfrente de mi.     Savanna tirada en la cama, desnuda, con las piernasnelevadas y sostenidas por...Ostin, que también está desnudo.       -¡Vaya!¡Que sorpresa! -digo mientras me acomodo en el marco de la puerta.       Se aleja y Savanna comienza a decir un montón de cosas. Ostin solo sonríe y se encoje de hombros. Reprimo una sonrisa y me pongo más serio.     El maldito me a hecho en parte un gran favor, pero mis planes se han ido al carajo.       -...amor. Yo no quería -dice la chillona voz de la morena.     Hago una mueca cuando veo que se acerca a mi, desnuda. No tiene mal cuerpo, pero esta demasiado operada para mi gusto. Coge bien, pero no tan bien.       -¿Me dirás que mi hermano te puso una pistola en la cabeza para que te acostaras con él y fingirás chillar de placer? -pregunto burlón.         Ella se queda petrificada y doy media vuelta. Necesito salir. Savanna me sigue hasta mi habitación que esta al final del pasillo.       -¡Hey! -chilla y la ignoro olímpicamente.- ¡Te estoy hablando!       Cierro la puerta en sus narices. Tomo el teléfono, hago una llamada y cuelgo apenas me dan la dirección. Doy grandes zancadas hasta mi vestidor, me quito el traje y me pongo ropa cómoda.       Salgo de la habitación y camino rápidamente hasta la planta de abajo, hacia la cocina. Tomo las llaves de uno de mis autos y medio corro al garaje.     Lo que menos quiero en estos momentos es un encuentro con la escandalosa de Savanna.     Abro la puerta del Audi, subo y arranco a toda velocidad apenas las puertas se corren para dar paso a mi salida.       Por el retrovisor logro ver a la loca morena chillar y maldecir cuando me ve alejarme.     Conduzco hasta el club que me a dicho Zedd y entro sin ningún problema. Siento varios ojos puestos en mi, pero las ignoro y voy a la zona Vip.       Dejo caer mi trasero alado del rubio de ojos verdes y de inmediato tengo una cerveza en mis narices.       -¡Es bueno verte!.- Asiento y miro como Zedd saca unos ¿binoculares? ¿Qué demonios hace con eso? Lo miro arqueando una ceja y él se encoje de hombros.       -No quiero preguntar -niego y él muestra su amplia sonrisa.       Doy largos tragos a mi cerveza hasta que la termino y aparece otra como por arte de magia. Sigo así por un largo tiempo hasta que me aburro y le pido los binoculares a Zedd.     Me los pasa y veo antes de apartar la mirada de él, como una rubia falsa se sienta en sus piernas. Con los binoculares observo todo y me detengo en la pista de baile, bueno, más bien alguien.       Una chica de vestido negro se mueve de una manera envolvente...me atrae mejor dicho.     La forma en que se pierde en la música me hace mirarla por mucho tiempo....       Recorro su cuerpo y me deleito con sus fascinantes curvas. El vestido negro realza su menuda figura y de inmediato saco conclusiones. No debe de ser muy alta...uno metro sesenta y siete, delgada, buen cuerpo y solo quisiera ver su rostro...       Creo que el mundo se pone de mi lado en este momento, porque logró ver su rostro. Es hermosa. Muy hermosa.     Maldito Zedd, su perversión sirve de algo en este momento.     -¿Algo bueno?.- Solo muevo la cabeza en dirección a la chica y le paso los binoculares.       Observó a mi alrededor y veo sus guardaespaldas a un par de metro se nosotros. Hago una mueca y miro a mi amigo. Este me mira con una sonrisa ladeada.       -¿Quieres saber quién es ella?.- Asiento y él también asiente.     Doy largos tragos a mi nueva cerveza y observó a la chica. Solo rezo por que este plan si salga.           DAYAN POV'S     -¡Arriba, puta!.- Golpe. Grito.       Me retuerzo mientras me arrastra por el pequeño pasillo de la casa y tira con más dureza de mi pobre cabello.     Me lleva hasta la cocina, donde comienza a poner todo de cabeza y trato de mirar que hace.       Las lágrimas se deslizan por mis mejillas y lloro con más fuerza.       Definitivamente, ya no puedo vivir con esto. Ya no...       -Haber si con esto aprendes -gruñe.       Siento como tira con más fuerza y luego poco a poco siento el cabello más ligero.       -¡NO! -grito y me retuerzo con más fuerza.- No. No. No. No. Mi cabello no...       Grito y lloro mientras tusa mi cabello. Me quedo tirada en el piso mientras lloro y miro con dolor los cabellos largos color castaño. Mi padre sigue gritando y grita más fuerte cuando no ve cerveza en el refrigerador.     Antes de que me pueda mover, estoy siendo, molida por golpe tras golpe tras golpe.       Ya no puedo gritar. Ya ni puedo luchar.       -Eres una maldita puta igual que tu madre.       Yo no soy como ella. Después de llegar del club al que fuimos regrese a casa sin ser vista, o eso pensé hace unas horas.     Estaba durmiendo cuando comenzó todo y de eso hace dos horas. Llevo dos horas siendo golpeada por el hombre que me engendro.       Los golpes cesan cuando el timbre suena y mi padre me hace callar de una bofetada.     Me arrastra hasta mi habitación y desaparece por la puerta. Lloro sin control tirada en el piso y me hago pequeña. Dios...ya no puedo con esto.     -Ya no puedo...       Escucho a mi padre hablar muy alto y me muevo para ver quien es. Por el hueco de la puerta veo a un hombre de traje...muy atractivo. Esta hablando con mi padre y de la nada, nuestros ojos conectan.       De inmediato retrocedo y mi subconsciente me grita. Esto podría ser nuestro pase de salida. Que idiota soy.       -¡Dayan!.- Doy un respingo y me petrifico.- ¡Dayan! ¡Ven!.- Rayos... Joder...       Limpio mi rostro, arreglo mi ropa y salgo con cuidado. Todo me duele. En verdad que todo.       Me acerco a la puerta y veo varios hombres vestidos de negro. Pero entre todos esos, me llama la atención uno en especial. El chico que estaba hablando con mi padre. Si es atractivo. Lleva un traje azul, alto, cabello rubio y ojos verdes       - Hola, soy Zedd Mattews -se presenta.       Hago un movimiento de mano y él me mira con ¿sorpresa? Bueno, estoy segura que mi cara no es la mejor de todo.nDebo de tener varios golpes en la cara.       -Alguien quiere hablar contigo.- Lo miro y mi mirada baja a su mano. Me tiende el celular y camino titubeando hacia él. Lo tomo y lo coloco en mi oreja.       -¿Hola?     -Buenos días -habla una voz fría. Frunzo el ceño.   -¿Quien es? -pregunto bajo y miro al tipo que esta a un metro de mi. Da miedo.       -Tu pase de salida.     -¿Disculpa?.- ¿En verdad dijo eso?     -Tengo un trato para ti -dice con el mismo tono de voz.       Miro nerviosa a mi padre y veo que sonríe ampliamente.       -¿Qué clase de trato?     -Uno que te sacara del infierno del que vives. Pero tienes que hacer algo por mi.- Vale, me esta interesando esto.     -No tengo muchas opciones ¿cierto?     -Exacto. Entonces ¿que?... ¿Trato?.- Lo pienso y miro a mi padre. Zedd le entrega un maletín. Mi mejilla duele y me llevo de inmediato la mano a esa zona. No quiero seguir así.     -Trato.- Acepto y la llamada se corta.       Solo por salir de este infierno e aceptado algo que ni se de que se trata y ni con quien me estoy metiendo.     Solo se que tiene una voz potente y fría. Camino de regreso y le entrego el celular.     Antes de que me de cuenta estoy de nuevo dentro de la casa. Caigo al piso y miro con odio a mi padre.       -Felicidades, zorra. Vivirás como una princesa.       Nunca entendí esas palabras. No en ese momento. Pero tan poco sabía que mi vida cambiaría con esa llamada.

Capítulo 2 ☆CAPÍTULO 2

Vale, estaba enojada. Más que enojada estaba furiosa, era el mejor termino para como me siento en este momento.     Y no es para tomarse a la ligera el hecho de que tu propio padre te haya vendido por un par de ceros...pero era esperarse de él.   -Se supone que hoy es tu día querida, sonríe -me dice con dulzura Margaret.   Margaret es algo así como...una segun- da madre para el señor con el que me casare. Si, me casare y con un tipo que ni siquiera conozco. Acepté el trato, pero nunca me imagine que el trato sería casarme con él.   No sé si matarlo o darle las gracias en el momento en el que lo vea.   Me sacó del infierno del que vivía, pero ahora que lo pienso...creo que me he metido en otro. Solo rezo porque este idiota no sea un ogro gruñón, porque suficiente tuve con mi padre.     Hace tres días que me fui de casa y me trajeron a "una casa" aunque, claro, a esto no se le puede llamar casa. Este lugar es una maldita mansión que tiene al menos diez o más habitaciones.   -Diez minutos -medio grita la organizadora.     Ella tan poco estaba muy feliz que digamos.   Se puede decir que yo no coopero mucho...me puse como fiera cuando tiñeron mi cabello  a negro azabache, así que ahora me veo más pálida de lo normal y mis ojos se ven más llamativos.   Pero no solo eso me a hecho enfurecer, nooo. Me han embutido en un vestido que apenas me deja respirar es hermoso, pero no me deja caminar y tiene un gran escote que termina en mi cintura.   Me han echado maquillaje en los moretones, depilado por completo y me han obligado a ponerme unos tacones que son un peligro.     De milagro aún no me caigo de bruces. Pero también esta el hecho, de que, no dejan que Angela este conmigo.     Eso también fue el colmo.     -¡Entra la novia!   Trato de relajarme y pongo la sonrisa más falsa que logro en mi vida. Muy bien. Tengo que fingir estar locamente enamorada de él aun que no lo conozca, perfecto.   Un chico de cabello castaño oscuro y ojos marrones se pone a mi lado y me sonríe. Lo miro y frunzo el ceño ¿Y este quien es?     —Soy Ostin...tu futuro cuñado.- Me a leído el pensamiento.     Asiento y me tiende su brazo. Lo tomo y suspiro para mis adentros.     Espero que este día no sea tan largo.     La música comienza a sonar y camino con Ostin por el largo pasillo repleto de personas...y flashes. A penas doy dos tres pasos logro ver al hombre que esta junto al cura (si, me voy a casar por la iglesia y civil) Pero creo que siente mi mirada porque se gira y me detengo de golpe.   ¿Enserio es él? i¿Enserio?! ¡Dios santo! ¡Pero si debe de tener unos veinticinco!   Y ES JODIDAMENTE GUAPO. Matame, por favor. Ostin tira de mi y seguimos caminando.   Joder... Es él —chilla mi mente. Sus ojos me recorren por completo y siento mi cara arder cuando se detiene en el escote. Maldita María... ella fue la que escogió este vestido y el otro.     Aunque el otro fue más por mi gusto. Pero, no me jodas. Esta guapísimo ¡y me casare con él! ¡Dios!     —Hermano...-Ostin se detiene y yo con él.   Observo como mi mano termina sujetada por una más grande, cálida y bastante masculina.     Sus largos dedos se entrelazan con los míos y observó fascinada como encajamos perfectamente.     Levanto la mirada y me encuentro con unos azules. Un azul más claro que el mío. Pero dios...     Mientras todo comienza, seguimos igual, de frente y con las manos entrelazadas. Debo de parecer una estúpida mirándolo fijamente. Su mandíbula es cuadrado, labios carnosos, cabello corto castaño, sus pestañas son normales, pero rizadas, nariz recta, pómulos altos y sus cejas están un poco pobladas. Pero es jodidamente perfecto.     —¿Señorita Veas?   —¿Qué?—balbuceo sin apartar mis ojos de él.     —¿Acepta al señor Vicencio como su esposo?-pregunta.     ¿Es aquí cuando tengo que decir "si, acepto"? O ¿debo salir corriendo ahora que puedo? O ¿decir yo me opongo cuando pregunte? Carajo, no sé qué hacer. Estoy a tiempo de echarme para atrás y romper el estúpido trato que hice con él.     Pero... Irme significa que probablemente el alcohólico de mi padre me busque. Demonios... Puedo vivir con Angela, Patrick y Jacob (él último es gay) Pero...     —Si, acepto —respondo con voz firme.     Él irá a buscarme y me iría mucho peor que las otras veces. Antes de irme me amenazó y si lo creo capaz.     —Si, acepto —dice el señor de ojos bonitos.   Su voz... ¡Dios! ¡Que voz! Es suave, grave y firme.     —Por el poder que se me a concedido, yo los declaró, marido y mujer —dice y nos sonríe—. Puede besar a la novia.     ¿Qué? Eso no estaba en el trato... Pero puedo asegurar que besa muy... ¿a que vienen estos pensamientos?     Antes de que me niegue, sus labios ya están sobre los míos. Yo estoy petrificada mientras escucho los aplausos y silbidos.   Siento su mano meterse en mi cabello rizado, su otro brazo rodea mi cintura, pegándome a su pecho y acaricia mi labio inferior con su lengua. Involuntariamente se me sale un leve gemido.     Dios... siento fuego con cada movimiento de sus labios y yo torpemente le sigo el beso. Nunca había besado a alguien, patético ¿verdad?     Termina el beso tirando de mi labio y me siento como una nube flotando. Eso fue un buen beso ¡y como no! Si besa de manera espectacular.     Luego de esquivar a todo mundo, subimos a una camioneta negra y abrocho mi cinturón.   -Quiero que sonrías como nunca en tu vida —me dice señor ojitos bonitos.     —No tienes que decirlo-medio gruño y miro por la ventanilla todo el viaje.     Ahora que no me ve nadie (solo él) dejo salir mi ira. Estoy segura que parezco un tomate de lo roja que debo estar por la ira, pero decido descargarlo cuando estemos solos completamente.     El chófer conduce y parece sumido en sus pensamientos. Pero no quiero tentar a la suerte.     Al llegar no espero que abran mi puerta y bajo por mi cuenta. En pocos instantes estoy siendo arrastrada a una 'habitación por María. Ahora el vestido sencillo.   Suelto un largo suspiro cuando soy liberada del ajustado vestido y me meto en uno mas practico.   Es bonito, tiene un listón negro en la cintura, escote en forma de corazón, solo es justo de la cintura y de ahí cae como campana. Es sencillo, como yo.     Mientras María ata el listón, observo los anillos en mi dedo anular. Tiene una bonita piedra, demasiado exagerada y el otro esta lleno de ¿diamantes? Sepa dios, pero son hermosos. Duele aceptarlo.     —Ya estas. Lista —dice María mirándome por completo—. ¿Quieres seguir con los zapatos?     —NO—digo con horror.   María ríe. Me cambio los peligrosos zapatos por unos planos y me hacen un moño despeinado. Salgo de la 'habitación y me veo metida en otra.   —¿Pero que demonios te pasa?- Angela sonríe y me abraza. Creí que me echaría la bronca o algo así, pero no.     -Sé que esto es un acuerdo..-susurra en mi oído—. Pero vi como se miraban en la iglesia y si parecían enamorados.     Si, claro, enamorada de Ojitos bonitos... y mi mamá no me abandono. Claro.   —Si, si, si, Angela —digo alejándome de ella.     Escucho pasos frenéticos afuera y a que puedo adivinar quien es.   —Vamos ya, que de seguro Don neurotico me debe de estar buscando como loco —digo mientras tiro de su mano.   Angela se ríe y cuando salimos, no me equivocaba. Esta abriendo puerta por puerta, al verme sus ojos se encienden.     Y no por cariño. Hay enojo en esos bonitos ojos.   —Yo los dejo-dice Angela y desaparece por el largo pasillo.     Me miro fijamente con Don neurótico, hasta que él pierde el contacto y me mete de nuevo a la habitación.   -Debes de estar conmigo siempre -me espeta.     Me cruzo de brazos y elevo las cejas. Si cree que me dejare mangonear por él...se equivoca. Han hecho conmigo lo que se les vino en gana desde hace tres días.     —Ah... ¿si?   —Si -gruñe y me mira impaciente.   —Pues ¿que crees? Me importa una mierda.     —¡Cuida esa boca!.- Formo las manos en puños y lo miro con odio.   —¡A mi no me gritas, idiota!   —¿Que cuides esa puta boca!   —¡Tu también estas diciendo groserías! —respondo a gritos.     Él se pasa sus manos por su corto cabello y tira de él en la parte de arriba.   Vaya que esta enojado   —Esto no nos llevará a nada —dice con los dientes apretados. Solo no te separes de mi.     Y con eso sale. Bufo y salgo detrás de él. Pero a mitad de las escaleras aparece una señora muy parecida a Él.   Creo que es su madre.   -Aquí están —dice con una enorme sonrisa y me mira—. Has escogido bien, hijo. Esta señorita es muy guapa.- Miro de reojo como él rueda los ojos.—¿Como te llamas, linda? Este tonto no me a dicho nada sobre ti.- Miro a el señor gruñón.   —Mamá ¿no tienes que ir con Jane?.- Su madre lo ve mal.     Ahora me doy cuenta que me case con alguien que no sabe mi nombre y ni yo el suyo. Ni siquiera se como se llama su madre. Solo sé que su apellido es Vicencio     -Su nombre es Dayan, mamá.- Lo miro sorprendida. Vaya...si sabe mi nombre, pero yo no el suyo.       —Que bonito nombre—me elogia y luego mira a su hijo—. Los veo pronto.       Con eso da media vuelta y se va. Apenas desaparece de mi vista, me giro hacia el gruñón.     —¿Cual es tu nombre? —le pregunto.     —Solo dime "amor"     Y se va, dejándome con la palabra en la boca. Cabrón...   La fiesta...me pone abrumada. No conocía a nadie, solo a Angela, la mamá de "amor" Y Ostin. Solo ellos tres.   Pero hace media hora conocí a su hermana, Jane, me agrada. Jane me dijo que a pesar de que su hermano es un gruñón (vaya que lo es) es alguien bueno y dulce.     Pues bueno, lo dudo. Pero estar con Jane tiene sus ventajas, se que su mamá se llama Lisa y su padre Thomas, y que son cinco hermanos en total y que ella es la única mujer, además de su madre claro.     Jane esta casada con Peter desde hace unos meses y es la mayor de todos,     —¿Vez a esa chica de ahí?.- Sigo la dirección que me indica Angela y asiento. Esta metida en un diminuto vestido que no deja mucho a la imaginación y esta como perra encelo detrás de cada hombre. -Pues bien, hace media hora me habló y me dijo que la hermana de tu "amor" —dice y hace comillas con sus dedos.- Es una reverenda puta. Entonces me moleste y le dije puta a ella. Y se enojo.- Termina con el ceño fruncido y niego con la cabeza divertida. Tan directa como siempre y me gusta eso.     —¿De que hablan?   Mi AMOR se sienta a mi lado y nos mira a las dos con sus fríos ojos miel. Yo lo ignoro y comienzo a girar mi anillo.     -Hablamos de putas que se emputan cuando las llamas putas —dice Angela con una mueca.     Miro de reojo a AMOR y juraría que vi una pequeña sonrisa. Yo sonrió y miro a mi mejor amiga. Angela se encoje de hombros, me lanza un beso cuando se levanta y se va.     —¿Seguirás comportándote como una niña o me miraras al menos? .- Lo miro y sonrío falsamente. Él entrecierra sus ojos y me observa.—La hipocresía no te va —suelta y ahora yo entrecierro los ojos.     —No, la verdad es que no .- Suspiro y entrelazo mis dedos. Pero hoy es mi día, tengo que fingir amor por alguien a quien odio... Así que, seré hipócrita por un día.     Sus ojos me mira y veo como brillan con malicia. Lo miro sin entender cuando se levanta y me da su mano. A regañadientes la tomo y me lleva hasta la pista de baile.     Ya es de noche y todos estamos bailando, pero cuando llegamos, todos se van. Amor se detiene en medio de la pista y tira de mi hasta que estoy pegada a su pecho. Con los zapatos bajos le doy a mitad de la mejilla, y calculo que debe de medir uno ochenta o uno ochenta y cinco.     Una canción comienza a sonar y le lanzo dagas cuando reconozco que es Say you love 'me de Jessie Ware. Ya quisiera...     —Odio a las personas hipócritas.   Susurra bajo en mi oído. Su cálido aliento me golpea y me estremezco.   —Entonces es una lastima...lo estoy siendo en este momento. Así que ódiame-digo bajo y contengo el aliento cuando siento su nariz recorrer mi cuello.     —No te odio. Pero tu a mi si.- Y no pudo haberlo dicho mejor.     —¿Qué comes que adivinas?   —Esto sonará cruel, pero lo soy... Solo te estoy utilizando, que eso te quede claro-sentencia y me gira de modo que mi espalda queda pegada a su pecho—. Solo eres una más del montón. Claro que...tu conseguiste ser la señora Vicencio   Cierro los ojos con fuerza y reprimo la ira. Lo odio. Lo odio, maldita sea. Lo odie desde el momento en que lo vi parado en el altar y sus palabras solo han hecho crecer mi odio hacia él.   Que daría por tener un cuchillo y clavárselo hasta dejar que se desangre lentamente...     Señor, dame paciencia, porque si me das fuerza también necesitaré dinero para la fianza.         Ignacio pov's   No me gusta que me desafíen y es lo que a ella le gusta. Los hipócritas no van conmigo, y ella lo esta haciendo en este momento.   Me puse furioso cuando desapareció y tuve que decirle a mibfamilia que no se sentía bien. Aunque, claro, la princesa le gusta sacarme de quicio.     Pero, no podía mirarla con tristeza o pena. Sé lo que hice, la compre. Me gané su odio fácilmente.     Ostin termina su discurso y yo aplaudo sin ganas. A mi lado, Dayan  aplaude y sonríe de verdad. Claro, mi hermano la a hecho reír con sus historias de mi de cuando eramos niños.   Observo el papel color marfil con perfecta caligrafía.     Mr&Mrs Vicencio.   Nunca pensé ver ese estúpido papel con mi apellido en él. Si lo vi, en la renovación de votos de mis padres,     -Señor...-Sacudo la cabeza y veo a María, la organizadora, sonreírme sonrojada y elevo una ceja. —El auto esta listo. Asiento y ella desaparece.     Respiro hondo y tomo la mano de Dayan. Ella me mira y muevo la cabeza para decir que se levante. Lo hace con cuidado y me mira con sus cejas elevadas. Le queda bien el negro.     —Nos vamos.   —¿Donde dormitas tu?.- Me giro y la miro.     -Ahí —señalo la cama y me quito la pajarita.     Me deshago de la chaqueta y entro al vestidor. Me quito la ropa, saco un pantalón de algodón y busco ropa para Dayan     Se supone que dormiríamos en habitaciones separadas, pero mi familia tuvo la genial idea de querer quedarse aquí lo que resta del verano.     Osea, dos semanas. Dos semanas durmiendo con Dayan     Tomo una playera roja de pijama al azar y otros pantalones de algodón de cuadros. Salgo y me cuento con Dayan mirando la cama aun.   Ella se gira y casi chillando me dice:   —Ni loca duermo contigo.- Frunzo el ceño y lanzo la ropaba la cama.     —Deja de decir tantas malas palabras —digo entre dientes y camino al baño.- Ella me sigue aún vestida de blanco.   —¡No dormiré junto a ti! -chilla y pone sus brazos en jarras.     La ignoro y lavo mis dientes. Me tomo mi tiempo y la miro de reojo. Me esta viendo sin ningún pudor y cuando se da cuenta que la atrape, se sonroja y sale rápidamente. Sonrío para mis adentros y termino de hacer mi rutina.     Cuando regreso, ya esta cambiada. Se ve mucho más joven y pequeña con mi ropa que le queda enorme.     —No. Dormiré. Contigo —espeta furiosa. Me detengo a mitad de la habitación.     -Pues duerme en el piso —digo sin más y me acerco a la cama.     -¡No!-grita y gruño. A eso me refiero   - ¡Tú duerme en el piso!   Respiro hondo un par de veces y me meto en la cama.     —No dormiré en el piso, hazlo tu si gustas, pero ni sueñes que yo lo haré cuando tengo una cama propia muy cómoda —le digo y me pongo de lado.     Escucho sus fuertes pisadas y sus palabras sin sentido. Necesito paciencia y esta mujer esta a punto de acabar con ella.     —Ok. Entonces me voy a otra de las tantas habitaciones.   ¿Qué? Mierda.   Me levanto y la tomo del codo apenas llega a la puerta. Ella me mira con ira y me trago mi furia.   —No puedes dormir en otra habitación. Mi familia esta aquí ¿Y que pensaranbcuando te vean en otra habitación? — gruño y ella me mira fría.     —Pensaran que eres un idiota e hiciste algo para enojarme-responde.     Hasta aquí.bMe agacho un poco y de un movimientobrápido la pongo sobre mi hombro.     Dayan grita y chilla mientras se retuerce en mi hombro. Pongo el pestillo y doy grandes zancadas hasta la cama.   Ahogo un grito cuando sus dientes se encajan en mi nalga derecha.     La arrojo en la cama sin la mínima delicadeza y la miro furioso.     - ¡¿Por que mierda me muerdes?!   - ¡¿Y tu porque me cargas?!     —¡Porque te comportas como una niña malcriada!     —¡Y tu como un salvaje!.- Toma una almohada y me la arroja.     La esquivo y no logro esquivar las siguientes. Dayan me lanza todos los cojines y almohadas con furia, mientrasbme dice todos los insultos conocidos.   —¡Hasta aquí!   Tomo la corbata y me acerco a ella. Dayan  al ver mis intenciones se lanza contra mi, rasguñando mis brazos y torso.   Gruño y me lanzo sobre ella. La inmovilizo con mi cuerpo y con una mano tomo sus muñecas mientras me pongo a horcajadas sobre ella. Dayan chilla y maldice mientras hato sus muñecas con la corbata al cabezal de la cama.     —¡Sueltame maldito idiota! -grita, roja de la furia.     —¡Esa puta boca!     Ella sigue maldiciendo y gritando y mi poca paciencia estalla.   Voy al vestidor, abro uno de los cajones, saco lo que buscaba y regreso con la fiera. Al ver lo que traigo en las manos se retuerce con violencia gritando.     Me subo de nuevo sobre ella, meto el calcetín en su boca y ato sus pies. Empato las dos corbatas y las ato en uno de los tubos que esta a los pies de la cama. Miro mi obra de arte y sonrío con satisfacción al ver a la pequeña fiera amordazada y atada.   Dayan no esta para nada contenta y lo sé aparte de la mirada asesina que me da.   —Haber si así aprendes.     Me acomodo en la cama y cierro los ojos. La pequeña fiera se retuerce por un rato mas hasta que doy por hecho que se a dormido y no tardó mucho en acompañarla.     Unos golpes me hacen despertar y tallo mis ojos mientras me estiro. Miro a mibalrededor y gruño cuando un rayo debsol me da en los ojos. Mis ojos deparan en la maraña de cabello negro y piel pálida que duerme más tranquila que ayer apenas me acostumbro a la luz.     Vaya que es una fiera cuando está enojada.     Otra vez tocan la puerta y estaba a punto de mandar al diablo a quien tocaba cuando hablan.   —Hijo...     ¡Mierda!¡Mi madre! Miro a Dayan que aún sigue atada. Carajo. Si mi madre la ve así tendré graves problemas...

Capítulo 3 ☆CAPÍTULO 3

IGNACIO pov's   Gateo hasta el otro lado de la cama y me subo de nuevo sobre ella. Doy leves golpes en sus mejillas y sus ojos se abren de golpe.   Sus ojos cafe me miran somnolientos, pero luego se oscurecen de ira.   —¡Mi madre va a entrar! -grito en un susurro.   Sus ojos se abren de golpe, pero luego me mira burlona mientras desato sus pies. Quito el calcetín de su boca y me sorprende que no comience a gritar.   Desato sus manos y meto las cosas en el cajón de la mesa de alado. Escucho la manija de la puerta moverse y me tiro junto a Dayan.   Escucho un "clic" y de un movimiento subo a Dayan sobre mi pecho.   - ¡¿Pero que haces?!—medio grita.   —Cállate y hazte la dormida -digo mientras me acomodo.   Ella me mira con odio y luego cierra sus ojos. Cierro los ojos cuando la puerta se abre y enrosco mis brazos alrededor de su cintura.   Dayan pov's   Estaba poniendo de todas mis fuerzas para no reír. Vaya que le tiene miedo a su madre...podría sacar ventaja de eso ¿no?   Su pecho sube y baja, y yo con él. Es cálido, duro y suave. Tengo los ojos cerrados y él igual de seguro. Escucho la puerta cerrarse, espero un minuto antes de saltar de su pecho y aterrizar al otro lado de la cama.   —¡No me vuelvas a atar! -medio grito en un susurro.   Veo como se sienta en la cama y todos sus músculos se tensan, contraen y flexionan mientras se estira, Me mira y sus comisuras se elevan.   Maldito, le causa gracia.   —Calma, pequeña fiera.   ¿Pequeña fiera? Me lo a dicho a mi? Antes de que pueda decir otra cosa se levanta y se encierra en el baño. Bufo y me dejo caer de espaldas.   Tengo que aceptar que la cama es muy cómoda, pero no dormí del todo bien anoche. Miro mis muñecas y reprimo un grito al ver las líneas rojas ¡¡Jodido salvaje!! Dejo caer mis brazos a mis costados y clavo la mirada en la madera.   Estoy cien por ciento segura de que esta es la habitación más grande, porque, tiene tres divisiones. Tiene una pequeña sala, un despacho y donde esta la cama. Las paredes son de colores beige y café, las cortinas blancas con café y los muebles son de madera oscura.   Las sábanas con blancas y beige, al igual que los cojines y almohadas. Hay una alfombra muy fina color café, una pantalla de al menos cuarenta pulgadas enfrente de la cama.   A los pies de esta hay unos pequeños bancos color café claro a cada lado de un pequeño baúl, donde supongo, se meten el montón de cojines.   En las paredes solo hay cuadros de fotografías a blanco y negro... Todo es lugar es muy moderno, pacifico y da un poco de claridad.   —Hay ropa en el vestidor-dice desde el baño—. Tengo que decirte un par de cosas.- Suelto un largo suspiro y ruedo en la cama hasta quedar boca a bajo.   Presiento que será un día largo...   ........................   Dios... Este vestidor es del tamaño de mi habitación o más grande.          Me sorprende ver que la mitad del gigantesco vestidor tiene ropa de mujer.   Chasqueo la lengua al ver en un rincón mi ropa vieja.   Paso los dedos por la suave tela del montón de vestidos y me detengo en unas puertas de caoba.   Las abro y mis ojos se abren a no más poder. Otro vestidor... Pero este esta lleno de pantalones y zapatos. Miro fascinada los converses y mi corazón se ablanda un poco.   Mi venganza por amordazarme y amarrarme no será tan cruel. Tomo un vestido de estampado floral y unas converses rosas. Salgo del armario y abro uno de los tantos cajones que están a mi lado.   Saco unas bragas y sujetador blancos. Salgo del vestidor y me quedo junto a la puerta.   --¿Amor? —lo llamo. Pero nada.   Voy a baño y me encierro en él. Me desnudo y me meto bajo la regadera.   Ahora que lo pienso mejor... No importa si llego a saber su nombre, siempre le diré "amor" me causa gracia y me servirá de burla.   Media hora después estoy sentada en frente a Amor en el pequeño despacho. Me tiende unos papeles y lo miro sin entender. Pero él solo se recuesta en su silla de cuero y entrelaza sus dedos.   Lo miro antes de leer el papel.   Reglamento: 1.- No salir sin compañía. 2.- No hablar con nadie sobre el trato. 3.- Nada de alcohol o tabaco. 4.- No fiestas. 5.- Estar en casa antes de las diez. 6.- Traer siempre el celular. 7.- Notas arriba de 9.5 8.- NO TRAER HOMBRES A LA MANSIÓN. 9.- Se le dará unas tarjetas de crédito. 10.- Las tarjetas de crédito tendrán un límite. 11.- Sin citas con otros hombres. 12.- No gritar o discutir enfrente de otros. 13.- NO DECIR GROSERÍAS.   -¿Es broma?.- Lo miro incrédula y él no dice nada. Es cierto.—¡Esto es estúpido! -alejo los papeles y lo miro— ¡Yo no fumo, ni tomo y ni siquiera me gusta salir de fiesta! ¡Ni siquiera salgo con chicos!¡Ni siquiera e hablado con alguien!   —¡DEJA DE CHILLAR! ¡Y pon tu trasero sobre la maldita silla! —ladra furioso. Me siento de inmediato y muerdo mi lengua cuando quiero replicar de nuevo. —Si he puesto este reglamento es por algo ¿no lo crees? —pregunta con susbcejas elevadas y no respondo—. Cada maldita regla esta bien justificada.   Claro. Pero ¿no salir sin compañía? Pongo las manos sobre el escritorio y me reclino hacia delante.   —¿Como esta eso de no salir sin compañía?-pregunto y lo miro sería.   Amor escanea mi rostro y no cambio mi expresión de seriedad. Tira su cuerpo hacia delante, tomando la misma posición que yo y mi respiración se acelera cuando queda a escasos centímetros de mi rostro.   —Significa que... no saldrás sin compañía. Osea, un guardaespaldas.- Lo miro una vez más incrédula y sus ojos destellan. Quiere que repliqué. Que pelee. Demonios...   -Esta bien.- Me acomodo de nuevo en la silla y sonrío para mis adentros al ver que me mira con sorpresa ¡Ja!   -Muy bien —dice y pone de nuevo su cara de poker.- Te presentare a Roth en unas horas. Ahora hay que bajar a desayunar y a que conozcas a mi encantadora familia.   .................................   —¡Te has casado!- Uno de los gemelos creo que es ¿Gray? O será ¿Gary? Ni idea, pero nos mira a Amor y a mi con incredulidad.   —Si, Gary. Me he casado — responde Amor   —Vaya...¿Y no la compartes?   Toda la mesa se queda en un silencio incómodo. Me remuevo en mi lugar y miro a cada integrante de la familia Vicencio. El padre de Amor mira a todos al igual que yo y ruego en silencio porque pare esto.   Pero no hace nada. Bajo la mirada a mi pudin y mi cuchara hundida en él.   Miro de nuevo a todos y al gruñón que tengo a mi lado...parece que le han cortado la lengua.   Saco la cuchara con una buena cantidad del pudin y lo arrojo hacia el gemelo que tengo delante. El pudin cae en su ojo y boca.   Él cierra los ojos con fuerza mientras contrae su rostro. El silencio es roto por el gemelo de alado que explota en carcajadas.   Río al ver al gemelo embarrado de la mezcla dulce y también por la pegajosa risa del gemelo que esta rojo de la risa.   Cuando me doy cuenta todo mundo está riendo.   La familia de mi querido esposo (sarcasmo) esta ordenará de la siguiente manera   Padres.   - Pattie: una mujer alegre, un tanto gruñona con mi amado esposo, cariñosa y un tanto risueña. Es un poco más alta que yo, cabello cafe ojos color miel, piel color blanca y sus rasgos son un tanto sofisticados.   - Jeremy : callado, frío, gruñón, un hombre que no me a dejado ver como es de verdad. Cabello castaño oscuro lleno de canas, ojos verdes, es alto y es de tez blanca.   Hermanos. (resulta que son seis hermanos en total)   -Jane: es una chica divertida, dulce, pasiva y muy educada. Es la mayor. Es como una copia exacta de Pattie pero tiene los ojos verdes.   -Bryan: él no se pudo presentar. Esta de viaje.   -Carlo: él vendría más tarde. Ayer no pude conocerlo tan poco.   -Amor... A él ya lo conocen.   -Ostin: risueño, coqueto, tiene el ego muy elevado y es un idiota que me cae bien. Ostin es de cabello castaño claro, ojos color miel, tez blanca y es un poco más bajo que Amor.   -Gary&Gray: la cosa 1 es divertido, un tanto hablador, risueño, bromista y habla de más. La cosa 2 también tiene las características de su hermano, pero no habla de más y sigue las bromas de su hermano. Tienen los ojos verdes, cabello rubio cenizo, piel color oliva y son de la estatura de mi amado esposo.   En la mesa somos...al menos doce personas. O eso creo.   Están sus tíos:   Carlota y Francis. Y dos de sus primas, aunque, para ser sincera, son un par de zorras. Veo como se comen a Ostin y Amor con los ojos. ¡Ah! Casi lo olvido, también está Peter. Es el esposo de Jane. Aunque creo que Pattie tuvo a todos sus hijos seguidos...los gemelos son los más menores.   •Jane: 30 •Bryan: 29 •Carlo: 28 •Amor: 25 (?) •Ostin: 24 •Gary&Gray: 16   -Querida ¿cuantos años tienes?   Levanto la mirada y me topo con los ojos de Carlota. A mi lado Mr. Vicencio le lanza una mirada.   —18—respondo y me meto una fresa a la boca.   Todos en la mesa se quedan en silencio. Presentó que estuvo mal...   — Ignacio...   Frunzo el ceño y miro a... ¿Como se llamaba? ¿Sarah? Si, Sarah, la chica de cabello rosa. Pero ¿Quien es Ignacio?   —No sabia que eras un pedofilo — dice Sarah.   ¿Pedofilo?   —Sarah...—habla Amor—. Cierra la boca si sabes que te combine.   Lo miro y de inmediato pongo una mano sobre su rodilla al verlo. Esta tenso, tiene los dientes apretados, la vena de su cuello esta saltada, sus ojos lanzan fuego, tiene las manos formadas en puños y todos se han quedado callados.   -Oh vamos, Ignacio . Lo eres... Pero dime ¿Elena te a hablado?-dice Sarah con diversión.   La mano de Amor vuela de bajo de la mesa y sujeta la mía con fuerza.   Dios...me va a cortar la circulación.   —Sarah, cállate —sisea entre dientes. Sus dedos se entrelazan con los míos y le lanza una mirada asesina ¿Por que presiento que no va a terminar bien esto?   -Amor...—digo bajo. Ni siquiera me mira.   -Oh, por favor... ¡Si ella acaba de regresar! .-Un estruendo me hace saltar y miro a Pattie. Su copa de agua a caído al piso.   — Ignacio...no -murmura Gray.   Ahora entiendo (por fin) A si se llama, Ignacio. Pero él, no lo escucha, se intenta levantar, pero lo retengo. Me mira y los vellos se me ponen de punta al ver su mirada de rabia.   Esta muy enojado. Pero sus ojos reflejan muchas emociones como nunca e visto.   Tengo que sacarlo de aquí, no importa las cosas que estén pasando, como nuestro trato, pero la parte buena y razonable de mi dice que debo de ayudarle ahora.   Me levanto y todos me mira.   —Lo siento. Tengo que hablar con mi esposo—sonrío a forma de disculpa.   Comienzo a caminar con Ignacio detrás de mi y paso mi pulgar por sus nudillos.   Camino por los largos pasillos sin tener la menor idea de donde voy y abro la primera puerta que veo. Tiro de la mano de Ignacio y cierro la puerta detrás de él.   Me volteo y abro los ojos como platos al ver la inmensa biblioteca que tengo ante mi. Son muchos libros, muchísimos.   —No tenias que haber escuchado eso. .- Lo miro y bufo. Toda mi vida e escuchado cosas. Y no cosas bonitas.   Ignacio toma un libro que estaba en una pequeña mesa y se sienta en el sillónbque esta a lado de la mesita.   Pasan tres minutos, o eso creo, en los que lo sigo observando parada junto a la puerta y él sigue leyendo.   —Hay muchos libros...toma uno-me dice sin apartar los ojos del libro.   Suelto un suspiro y camino hasta una hilera de libros perfectamente acomodados en una mesa.   Tomo uno al azar y camino hasta el pequeño sillón individual que esta enfrente de Ignacio   Me siento y miro el título del libro   "Placeres de la vida".   Comienzo a leer y la voz de Ignacio me hace mirarlo.   —Leer es el segundo placer más grande la vida.- Lo miro con sorpresa y él sigue leyendo su libro.   -¿Enserio? ¿Y cual es el primero?.- Sus ojos abandonan el libro y se clavan en los míos. Sonríe de lado y sus ojos brillan con malicia.   —El sexo. O tú debajo de mi gimiendo...-Abro los ojos como platos y siento como el color sube por mis mejillas.   Ignacio sonríe y sigue leyendo. Oh maldito hijo de... Respiro hondo y sigo leyendo.   -Muy gracioso...

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